lunes, 11 de julio de 2011

El país de Nunca Jamás (Neverland) je :)

Haber soñado con Ringo Starr dos veces y una de ellas tomando un café con Elisa Carrió, (que entre paréntesis creo que me desagrada nombrarla en estas líneas y estoy convencido de generar aburrimiento al hacerlo) creo que fue una de las experiencias más agradables de las últimas dos semanas (“con la gorda somos felices” como dice mi amigo Francisco). Una escena tan bizarra como la de observar uno de mis dibujos a lápiz. Seria perfecta si me acordara del numero de tres cifras que me dio Ringo en esa entrevista. Siempre falta cinco para el peso. Ha sido como un broche de oro en plena gala en el estreno de "las mil y un aventuras" que no se pudo traspapelar en un escritorio vacío en los últimos días. Haber encontrado mi almohada vomitada tres días después de haberme retorcido del dolor de panza que me tuvo en vela tres noches no relució tanto como los personajes que ilustraron mi casilla de mensajes. Tener que torear a una chica “salvaje” en un breve y conciso cruce me abrió un amplio panorama de alternativas de reacción a los vaivenes que me depararía el resto de la semana.

Hay veces que puedo sonar machista, desagradable como me decía Coco anoche en una charla informal entre mates pero que “Martita” (y aclaro: como en las películas “los nombres han sido cambiados para proteger la seguridad y la intimidad de las personas involucradas”… solo respecto de esta… ¡ojo!) haya pretendido con su enorme boca de jarro de lata pasarme por arriba no va. ¡Perdónenme pero no va! “Mami” que vos te armes una “listita” y la llenes con los nombres de todas tus secuaces, equinas y vulgares, es asunto tuyo, pero acá el que pidió para pasar primero por enfermedad soy yo. Es más: el curso no es tuyo. ¡Dios mío! Me quieren pasar por arriba en la cara…

Puedo seguir y nombrar al remisero que en diez cuadras me conto uno de los intentos frustrados de robo mas temerarios de la historia en la cual no sé si fue víctima o héroe. Dirigirme al mismo Coco, que si trataba de convencerme que lo abdujo un ovni era mas creíble.

Recibo mensajes de amigos ofendidos por razones… “…” (¡sí! que no se si son razones), de un radical que me dice “traidor” por Twitter, de una mina que dice que me elimina del Facebook porque tuvo problemas con el novio (¿cuándo lo tuvo?), otra que me pregunta si conozco a “Juan Pérez” de La Quiaca (como caído del catre). Me aparece alguien que hace seis años se borro del mapa con una historia totalmente retorcida como dueña de la verdad. Un vago me habla mal de su “hermano del alma” con quien estudia siempre diciéndome que “le gustan los tipos” y se da el lujo de decir lo mismo de mis amigos declarándome: “estamos en la misma”… Digo… ¿¿¿???

Aquí hay una pausa… Continuará…

(Es que me fui al dentista y resulta que estaba enfermo L ¿¿¿???)

15 (quince cuadras en números y letras acabo de comerme al reverendo…)

Volví… y para cuando lo hice las cosas ya habían cambiado… MI HEROE SIGUE VIGENTE. A PASAR DE LA FALTA DE PRESUPUESTO AUN SIGUE SALIENDO EL COMIC… Yo sabía que mi álbum no iba a quedar incompleto. POR ESO CONFIO EN EL, EN CIERTA FORMA ME IDENTIFICO Y TENEMOS EL MISMO MODUS OPERANDI CON DIFERENCIAS DE FORMA (después de todo así surgen los superhéroes) Tiraría un par de frases al paso pero están fuera de su jurisdicción.

Miro la foto de jardín de infantes y recuerdo que entre los tres peleábamos por una espada de plástico… ¿hoy, veinte años después, por menos?

Siempre se lo dije a “ella” que no me importaba que me hiciera que siempre la querría igual, que siempre le daría lo que estuviera a mi alcance porque así era feliz. Así sigo, a pesar de los dramas, las ironías, los sarcasmos y las múltiples escenas de voracidad femenina, firme en mi decisión porque sigo sintiendo lo mismo. Quizá mañana cambie de opinión, pero jamás esperé nada de ella. Siempre la tuve “clara”. En todo caso “soy yo el que está mal” (en caso de duda a su favor). Puede que me haya pegado mal, pero me pego fuerte. No sé si es amor, pero algo parecido es. Jamás me importo si los setenta veces siete se repetían y es mas perdí la cuenta.

Lo único que quiero es que la “mujer maravilla”, con su capa y sus enormes pies, también tengan un lugarcito en el álbum, y si no hay se lo vamos a hacer. Es que tiene su lado gracioso, divertido, que es lo que condimenta nuestras vidas y nos tiene despiertos por las madrugadas.

Es decir estamos viviendo épocas en que lo insospechado, inimaginable es terroríficamente posible y materializable. ¿Habrá un banquito al costado para sentarme y observar? Sigo viviendo pero… no quiero perderme de nada. ¡Nada de este embrollo en la que somos titulares!



1 comentario:

Tor Fabián Correa dijo...

No me por qué, sin embargo, después de leer esto se me vino un dicho que hace años lo conozco. Y dice: En la vida siempre hay que ser precavido antes que pre-acabado.
Y "Martita"... ¡¡¡se puede ir a la recalcada concha de su madre!!!