miércoles, 11 de abril de 2012

;)

Ha salido un texto pues se han agotado las discusiones. Después de idas y venidas, de picos de superación y altibajos de resignación, creo, aunque en momentos flaquee, ser absolutamente sincero al afirmar que en plena batalla por algo tan inalcanzable como la justicia hemos logrado demostrar lo que es capaz de enfrentar un espíritu insatisfecho a pesar de haber dejado en el campo los defectos y las virtudes crispadas propias de un homo sapiens sapiens. Por eso, hoy, quería expresarte a través de “mírame la cara” aquella escena de gloria que no reconoce una ubicación temporal. Es una sonrisa. La de quien está satisfecho con su trabajo aunque su destino penda de un hilo sobre el infierno. La sonrisa de quien a pesar de todo sigue mirando hacia arriba, hacia las nubes, con esa alegría que nace de adentro, casi me atrevería a calificar de divina. Es la sonrisa de quien cree haber dejado lo mejor a lo largo del camino. La de alguien que siempre espero paciente respuesta. La de alguien que supo buscar la forma de torcer la cruda realidad y dio lo mejor de sí al tratar de encontrar infructuosamente algún brote entre las piedras sin perder la esperanza.
Al final, queda lo que dimos, lo que aprendimos y lo que en adelante nos ayudara en mucho para seguir dando lo mejor de nosotros. ¡Alegría por el destino, por aquellos males que nos acechan intentando doblarnos y que nos precipitan hacia la grandeza!
Si hay algo que quedo demostrado, fue la honestidad. La presencia, siempre firme e increbrantable. Ese deseo de centrarnos en algo tan puro allá a lo lejos, desconocido pero que nuestro interior anhelaba jadeante en todas direcciones. Ese deseo por conseguir lo imposible, aquello que nuestra mente había masticado y construido de mil formas y colores.
Somos personas que nos resigamos a todo por amor. La fidelidad es el valor mas grande, donde el propio Job nos mostro los enormes regalos de la vida para quienes guardaban con recelo la confianza depositada en ellos.
Porque no importa el destino que nos espere, sino en no abandonar nuestras creencias. Lo que nos hace distintos del resto es justamente el hecho de llegar y encontrar la almohada tan calida como la habías dejado.
¿Que no importa si el mundo nos mira a otro lado? Yo sigo mirándote.
Algunos momentos quizá hemos flaqueado y nos hemos vuelto hacia el odio o la desesperanza, pero ¿que más va? ¿Cuál es el sentido de este milagro llamado vida sino de usarla hasta el final de los días?
Somos insobornables. No reconocemos medidas para el amor, mucho menos un precio. Nuestro amor es libre porque ofrecemos lo mejor sin esperar nada del otro lado.
La libertad, la independencia… ¿cómo describir estas cosas sino viviéndolas?
Viviremos bajo la sombra de un ombú pero libres de cualquier yugo, de toda dominación o imposición. Cruzaremos las fronteras a la eternidad con tal de no bajar la cabeza. Porque nuestro ideal es libre, único, personal, realizador, redentor, digno y bondadoso, y se encamina bajo la luz de Dios, único motor de cada partícula en movimiento y hacia él se dirige sin distracciones.
Nuestra ambición reconoce como única barrera, la conciencia. Una conciencia tan amplia y humana que se nos hace imposible detenernos en cuestiones tan triviales.
Por eso queríamos hoy decir que independientemente de todo lo has hecho, el rencor no es una práctica que usamos entre nosotros. Las diferencias son lamentablemente las que nos separan, las que nos repelen. A esta altura del partido sinceramente no me queda más que confesarte que no es nada personal, es más bien una cuestión de principios que llenan una marca en el traste que dice “amor”.

1 comentario:

Néstor Fabián Correa dijo...

Leí esto un 12/04/12 al medio día y me pareció algo que sale de la esencia de alguien, viene del alma. Sea que lo hayas escrito vos o no, yo creo que es obra tuya, y me parece algo digno de mención (y por eso se lo envíe a una amiga).
Muchas de las veces pienso que no es necesario escribir lo que pasa por mi cabeza ni por los sentimientos, ya que, a los dos o tres días aparece una publicación tuya como esta que expresan mucho mejor las situaciones que se viven de lo que yo podría hacerlo.
Hace un rato que volví a casa solo como se me es de costumbre con las ganas de querer leer el siguiente fragmento: "La libertad, la independencia… ¿Cómo describir estas cosas sino viviéndolas?
Viviremos bajo la sombra de un ombú pero libres de cualquier yugo, de toda dominación o imposición. Cruzaremos las fronteras a la eternidad con tal de no bajar la cabeza. Porque nuestro ideal es libre, único, personal, realizador, redentor, digno y bondadoso, y se encamina bajo la luz de Dios, único motor de cada partícula en movimiento y hacia él se dirige sin distracciones..."
Sin embargo, debo mencionar que el texto en su integridad se aplica para diversas situaciones o días de esta vida. El fragmento anterior se adecua a este preciso momento de mi vida quien sabe dentro de segundos, minutos, horas sea otro.
Para mi solo hay que vivir el presente, porque el pasado y el futuro solo existen en las mentes de cada uno.
Vuelvo a leer este texto un 13/04/12, sinceramente debido a que pensaba en ello al caminar hacia casa y segundo porque es de los escritos que a mi en su totalidad me ponen todas las pilas disponibles y le dan incentivo a esta vida mía.
Felicitaciones Jorge y seguí así. Que estés bien y un abrazo.